Una de las cuestiones que tanto arrendadores como arrendatarios demandan conocer es la duración del contrato de arrendamiento, puesto que unos y otros quieren saber cuándo finalizará su relación contractual.

De conformidad con la actual ley de arrendamientos urbanos, existe libertad de pactos entre las partes, es decir que puedan establecer la duración del contrato que quieran y les pueda convenir.

Así lo establece el artículo 9, que el plazo mínimo señalado para la vigencia del contrato será “el “el libremente pactado por las partes”. Normalmente recomendamos a nuestros clientes, y es norma común fijar un plazo de un año. Pero nada impediría que dicho contrato pudiera ser por dos, tres o cuatro años.

Pero la Ley establece un sistema de prórrogas forzosas para el arrendador en caso de que en el contrato se fije una duración inferior a los tres años (hasta el 2013 eran cinco años).

El citado artículo 9 dispone que, si la duración “fuera inferior a tres años, llegado el día del vencimiento del contrato, éste se prorrogará obligatoriamente por plazos anuales hasta que el arrendamiento alcance una duración mínima de tres años”.

Para a continuación en el artículo 10 de la citada ley establecer que “Si llegada la fecha de vencimiento del contrato, o de cualquiera de sus prórrogas, una vez transcurridos como mínimo tres años de duración de aquel, ninguna de las partes hubiese notificado a la otra, al menos con treinta días de antelación a aquella fecha, su voluntad de no renovarlo, el contrato se prorrogará necesariamente durante un año más.

Es decir que, si firmamos hoy un contrato de arrendamiento, 23 de septiembre, por un año, el contrato finalizará el 22 de septiembre de 2019, pero si el arrendatario quiere y no lo da por terminado, se prorrogará automáticamente por un año mas, es decir hasta el 22 de septiembre de 2020, y llegado esta última fecha el arrendatario tendrá la opción de volver a prorrogar por otro año el contrato.

En definitiva, el arrendatario tiene la potestad unilateral de poder prorrogar el contrato hasta los tres años, estando el arrendador en manos del inquilino, ya que si éste desea prorrogar el contrato el arrendador deberá continuar manteniendo la relación arrendaticia.

En los próximos días, tendremos que estar atentos a las posibles modificaciones que puedan sufrir estos dos artículos de la Ley de Arrendamientos Urbanos, puesto que según los rumores políticos podríamos volver a la situación anterior al 2013 y establecerse el periodo obligatorio de duración del alquiler a los cinco años. Por tanto, los propietarios que estén pensando en poner su inmueble en el mercado arrendaticio, deben de tener en cuenta la posible variación legislativa, y el posible aumento de la duración del contrato de tres a cinco años.

 

José Ángel Fernández Córdoba

Méntor Administración de Patrimonio Inmobiliario