En estos momentos nos encontramos ante un repunte de la actividad inmobiliaria, por lo que cada vez hay más propietarios que dejan a un lado su miedo de ceder su vivienda a un tercero y apuestan por obtener un rendimiento de su bien patrimonial.

 

Para quiénes se están planteando esta opción, desde Méntor se ha elaborado una guía que permite establecer las pautas y cuestiones importantes a la hora de  poner tu vivienda en el mercado del alquiler.

 

Si que recomendamos ponerse en la manos de un profesional que nos asesore en todo el proceso que conlleva poner una vivienda en el mercado del alquiler. Éste asesoramiento debe realizarse tanto en el área comercial (publicación de anuncio, elección de candidato), como también en todo lo relacionado con la redacción y firma del contrato de alquiler, recogiendo las necesidades de cada uno en el contrato de alquiler. Por nuestra parte se considera una parte importante de nuestro trabajo la posterior relación con el inquilino, por lo que ofrecemos un servicio de gestión de alquileres.

 

1.- Pon un Precio del Alquiler.

 

En primer lugar, y una vez decidido poner en el mercado del alquiler una vivienda, nos hacemos la pregunta de qué precio poner a la misma. Para ello es necesario tener en cuenta una serie de variables como la localización del inmueble, por ejemplo si está en el centro, la oferta existente en la zona, características del bloque de viviendas así  como de la propia vivienda (amueblada, calefacción, ascensor, etc…) y otra serie de cuestiones que afectan al precio. En éste sentido, un profesional de la zona te pondrá en antecedentes sobre transacciones que se han realizado, y podrá fijar un precio para tu inmueble.

 

2.- Busca el inquilino ideal

 

Una vez que tenemos establecido el precio en el que pretendemos alquilar nuestra vivienda, pasamos a la búsqueda del inquilino ideal. Para ello, y dentro de los candidatos que se presentan, hemos de estudiar su solvencia económica, por lo que pediremos que pueda acreditar sus ingresos (contrato de trabajo, nómina). Dichos ingresos hay que ponerlos en relación con el precio que hemos fijado para nuestro inmueble, intentando que el coste del alquiler no suponga un tanto por ciento muy elevado con respecto a los ingresos de nuestro futuro inquilino.

 

Además de la revisión de la solvencia económica, podemos pedir referencia de otros propietarios con los que el inquilino haya tenido relación, así como mantener una conversación fluida con nuestro futuro inquilino en la que podamos obtener información relacionada con la persona interesada en alquilar.

 

3.- Redacción de contrato.

 

El tercer paso, aunque no menos importante es la redacción del contrato de alquiler. En este supuesto debemos conocer la Ley de Arrendamientos Urbanos, que será la que nos establezca la duración del contrato, el periodo de obligado cumplimiento que es de seis meses, la fianza, la actualización de la renta conforme al IPC, así como los gastos que incluye el contrato y quién debe asumirlos.

 

4.- Gestión del Alquiler

Por último, es necesario una gestión eficaz del arrendamiento, dónde la relación inquilino y propietario sea fluida y satisfactoria para ambas partes. Actualmente existen empresas, como Méntor, que prestan este tipo de servicios por la que entablan una relación con los inquilinos y propietarios con el fin de cuidar el patrimonio del propietario.

 

En definitiva, se trata de tomar la decisión de poner en valor tu vivienda y obtener un rendimiento económico, para lo que ésta guía es un primer paso. Si necesitas más información no dude en consultarnos.

 

José Ángel Fernández.

Méntor Administración de Patrimonio Inmobiliario.